Después de mucho tiempo volvió un cuento ni tan corto ni tan largo. Escrito en buena parte en esos horarios laborales donde después de revisar 4 o 5 megas de debug, empiezo a ver esa maraña de caracteres como La Matrix y en lugar de ver un cúmulo de letras, veo una croqueta, un sandwich de milanesa y por ahí alguna mina en bolas…
Cuando noto que la “@” me parece muy sugestiva hago un parate y decido hacer otra cosa; lo que en mi empresa se denomina: boludear. Yo no boludeo con Facebook ni Youtube, sino con los blogs.
Volviendo al tema, el cuento se iba a llamar “Quinta dimensión”, un título muy trillado, muy de ciencia ficción trillada, así que quedó como “Dimensiones”.
Terminando con esta (tal vez) innecesaria introducción: el cuento… ¡chan chan!
En esta oficina tengo material para rato.
Por suerte ya se está terminando el día.
Coty 1: Voy a poner Coldplay para escuchar.
Coty 2: ¿Vas a poner Yellow?
Coty 1: ¿Iélou?
- ¡Hielo! – grita un enervado empleado solo para molestar y confundir más a las Cotys.
Coty 1 pone Yellow versión acústica.
Coty 2: ¿Qué es ésto? ¿qué es esa versión rara? – refiriéndose a una versión acústica.
Coty 1: ¿Cuál es Iélou? (¿estamos todos locos?)
- ¡Ésta canción! – grita otra enervada empleada podrida de escuchar tantas pelotudeces juntas. Sin embargo ella es otra máquina de decir boludeces.
Tal vez no se entienda mucho, pero seguro me entienden a mí. Esto es un suplicio.
A Galileo lo censuraron en 1633 por su teoría heliocéntrica. Y cada tantos años se replantean si ese italiano loco tenía razón.
Todavía debaten sobre si Darwin estaba en lo cierto y tratan de ver si se puede encastrar a la fuerza el diseño inteligente con la teoría de la evolución.
¿Será que tendremos que esperar otros 400 años para una sociedad igualitaria sin la intrusión de gorilas (porque no admiten la existencia de neandertales) religiosos?
Orsai es una palabra tan argentina como el mate (o el dulce de leche o el sanguche de milanesa) y que supo arrebatarle al anglosajón off-side todo protagonismo en estas latitudes.
Pero hay algunos (como muchos hemos hecho) que llevan el argentinismo más allá de cualquier frontera. Uno de ellos es Hernán Casciari.
A Hernán Casciari -blogudísticamente hablando- lo descubrí hace poco saltando de enlace en enlace con un artículo en el que me sentí tocado, me sentí casi totalmente identificado.
Justo cuando leí el artículo me encontraba en el laburo paveando en vez de tipear código sin sentido (por las mismas razones que algunos escuchan a Wagner) y fue como un orsai: no me lo esperaba, fue un golpe bajo.
Debo admitir que me tocó una fibra sensible en mí porque me tembló el pulso del dedo o tal vez es la tendinitis que tengo por el uso crónico del mouse. Leer el resto de la entrada »
[...] Entonces intuí, también por primera vez, la relación que existe entre una actividad elegida en contra de nuestros instintos – lo que llaman “profesión”, a lo que menos estamos llamados – y la imperiosa necesidad de adormecer la sensación de vacío y hambre mediante un arte que sirva de narcótico: el arte de Wagner, por ejemplo… [...]
Friedrich Nietzsche
Mi caso no es Wagner, pero estoy en la misma y constante búsqueda: nunca me es suficiente. Y es que al igual que el talento y la creatividad, mi necesidad por conocer nueva música es casi infinita. Espero no dejar de sorprenderme y no perder mi capacidad de asombro al ver/escuchar/apreciar gente talentosa.
Trato de no atarme a ningún estilo musical y conforme voy creciendo (o volviéndome más viejo) voy notando esas sutilezas en la música que cuando era más joven tal vez no lo apreciaba y recién ahora lo tengo en cuenta.
Agradecido estoy a Internet que me abre a un nuevo mundo de posibilidades y me da la oportunidad de escuchar la obra de artistas que tal vez hace 10 años (no nos vayamos tan lejos) atrás no hubiera podido escuchar.
En este caso es Jake Shimabukuro (shimanchú) de 33 años. Músico y compositor hawaiano que toca el ukulele como ningún otro. Uno tal vez asocie ukulele con el típico hawaiano bailando en la playa. Pero este vago revolucionó un estilo, una forma de tocar esta “guitarrita” pasando por estilos tan variados como jazz, funk, rock, etc.
Lo escucho y se me eriza la piel; llega a lo más profundo de la sensibilidad de uno al punto de emocionarse.
La descose el hijo de remil… (sana envidia).
“Go For Broke”, dedicado a los veteranos de guerra japoneses-estadounidenses de la 2º Guerra Mundial. Leer el resto de la entrada »
Estas son una de las tantas fotos que tomé durante el 2º Uchina Bunkasai (Festival Cultural Okinawa-Japón).
La primera es un Daruma (en japonés) que proviene de Bodhidharma, fundador del budismo Zen.
En este caso Bodhidharma está representado por este muñeco Daruma. El Daruma es un muñeco de la suerte impregnado en la cultura japonesa. Representa a un monje budista y habitualmente está hecho de papel mache. Sin importar las veces que caiga, siempre se levanta simbolizando así la perserverancia y el esfuerzo continuo. Así fue usado durante muchas generaciones en pueblos de pescadores y agricultores para una buena pesca y cosecha, pedir por salud o bienestar.
Es muy común encontrarlo en las casas japonesas.
Dice la leyenda (dice Wikipedia) que el maestro Daruma perdió los brazos y las piernas de estar tantos años escondido en una cueva meditando y sin utilizarlos.
La tradición para la suerte dice: “Píntame el ojo izquierdo mientras pides un deseo. Píntame el otro ojo cuando tu deseo se haya hecho realidad”.
Algo muy importante: no olvidar agradecer.
La siguiente foto es de unas muñecas kokeshi cuya característica típica es el cuerpo cilíndrico sin manos y la cabeza redondeada.
Q’enqo significa “laberinto” en quechua, pero es el nombre que los españoles le dieron a este lugar que es un lugar religioso y de ritos.
El monolito central tallado en roca fue en parte deformado o destruido a golpes por los españoles. La caverna semicircular que existe en la parte inferior tiene una mesa donde se supone realizaban ritos (¿tal vez momificaciones?).
Como en todas las ruinas incas, no se sabe a ciencia cierta qué significa cada cosa porque no hay registro escrito. Alrededor de estas ruinas hay unas construcciones que semejan asientos; entonces lo primero que nos dicen es que era un anfiteatro. Sin embargo Daniel nos dijo que eso es lo que los españoles supusieron que era ya que primero destruyeron y después preguntaron qué era.
En fin, estas son las fotos del laberinto que no se sabe qué es a ciencia cierta. Pudo haber sido hasta un observatorio. Leer el resto de la entrada »