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Und er brachte sie um…


Escrito el 2 Febrero 2008 – 10:36 am | por Kana

- Herr Verleger… Ja, Sie scheinen nicht ganz zu verstehen, ich hatte eine schlechte Phase und konnte das Buch nicht fertigstellen. Ja, ja… ich bräuchte mehr Zeit um mich an dieses Land zu gewöhnen. Buenos Aires ist eine beeindruckende Stadt… In höchstens drei oder vier Monaten werden Sie ein Ende für die Geschichte haben. (*)

Dieter Schnack cortó la comunicación telefónica. Parecía preocupado.
Se sentó en su sofá a ver televisión mientras bebía una Franciskaner.
“¿Qué hago con el libro? No tiene un final ¿Qué hago con el protagonista? No quiero que sea el héroe. Siempre los protagonistas son tipos correctos… Pero éste, este último es original. Siempre ha hecho las cosas mal, pero… ¿cómo cierro todo?” pensaba.

Dieter era un tipo tradicional, por no decir chapado a la antigua, sus historias eran un poco trilladas, como él, así y todo tenía un pequeño público que lo seguía. El último año había decidido renovar los aires, dejó su Wiesbaden natal y salió a rodar por el mundo.

Tenía que darle un final, no podía esperar más. Se sentó frente a su oxidada máquina de escribir, colocó el papel y tecleó:
“Sie betrat ihr Apartment. Sie war von der Arbeit gekommen und nuzte die Gelegenheit um ihr Geld im Einkaufszentrum zu verschwenden, wie sie es immer tat. Er war es schon leid ihre Ausgaben mit der Kreditkarte zu bezahlen.” (**)
[...]
“Und er brachte sie um…” (***) terminó de tipear.

¡Excelente! se dijo conforme.
Cualquiera diría que era un final patético y predecible, pero para él era algo novedoso, incluso divertido y hasta le gustaría experimentarlo.

Florencia era una chica non-sancta. Bueno, con una mano en el corazón, nadie es un santo.
Nunca supe bien cuál era su problema con los hombres. Era de esas mujeres que aprovechaba su condición de mujer para gozar de todos los beneficios de serlo y lo hacía muy bien, la felicito.
Siempre cuidaba su imagen, y a veces hasta recurría a métodos no muy agradables para estar delgada.

Su novio le pagaba todas las salidas, celular y otros gastos superfluos.
Sin embargo siempre llegaba con su dinero justo a fin de mes porque ella también se excedía un poquito con gastos superfluos.
En su pequeño departamento de Villa Devoto tenía más zapatos y ropa que lo que pudiera tener una familia normal.

Supongo que tenía una gran insatisfacción o hueco (por no decir bache) emocional que quería cubrir. Siempre se quejaba de lo desdichada que era pero siempre se vanagloriaba de los amantes que tenía.
Incluso de sus anécdotas como la vez que su novio tocó timbre en su departamento y ella no fue a atender porque estaba con alguien en la cama.

Bueno bueno, no todo era tan malo. Por lo menos era una persona sincera y eso era valorable.
- Te aclaro que tengo novio y no pienso dejarlo – aclaraba ella – Así que si a vos te gusta esta situación, bienvenido sea, sino dejame.

Hace cinco meses atrás, a eso de las ocho de la noche Florencia venía cargando algunos bolsos
- Hola señorita, ¿cómo está hoy? ¿de compras? – la saludó el portero.
- Siiii Pedro, no sabe todo lo que compré. Todo bien ¿Usted cómo anda?
- Mejor imposible ¿Sabe qué? Tenemos un nuevo inquilino en el edificio.
- ¿Cuál departamento? No me digas que se compró el del piso 12.
- No, lo alquiló. De todas formas debe tener mucha plata.
- ¿Ah sí? ¿Quién es?
- Un tipo cincuentón. Es un alemán pero Ud. no sabe lo bien que habla castellano.
- Bueno, le voy a ir a dar la bienvenida. ¿Quién sabe? A lo mejor me termino yendo a Alemania. ¡Jajaja!

(*) – Señor editor… Sí. Ud. no entiende, anduve con un bajón anímico y no pude terminar el libro. Sí, sí… necesitaría un tiempo más largo de adaptación en este país. Buenos Aires es una ciudad impresionante… Va a tener un final para la historia en tres o cuatro meses como mucho.

(**) “Ella entró a su departamento. Había salido del trabajo y aprovechó a pasar por el shopping a desperdiciar el dinero como hacía siempre. Él ya estaba cansado de tener que pagar sus gastos con la tarjeta de crédito.”

(***) “Y la mató…”

Nota aclaratoria: Cualquier similitud con la realidad es pura coincidencia…

  1. 6 comentarios a “Und er brachte sie um…”

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    Por mina el Feb 2, 2008 | Responder


    kana, me estás apurando y tu maldito cuento me obliga a leerlo dos veces!!

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    Por mina el Feb 2, 2008 | Responder


    no es mi culpa que cada vez escribás más en “difícil”. y, me quedé con varias dudas, cuánto tiempo más dura tu batería??

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    Por ich el Feb 2, 2008 | Responder


    Ach so!!! und wo liegt dieses Gebäude?! Vielleicht habe ich Glück mit der Deutsche auch!
    küsse!(****)

    ****: minga!

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    Por Kana el Feb 2, 2008 | Responder


    Mina: ¡Pero qué camba que sos!
    Ich: ¡En todas partes! En San Telmo por ejemplo.

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    Por Verónica el Feb 2, 2008 | Responder


    genial!
    por suerte quedan 4 aún por leer.

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    Por Kana el Feb 4, 2008 | Responder


    Verónica: me parece que los anteriores están mejores. El que más me gusta es el primero.

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