Verdulerías y campos okinawenses

Me acordé que tenía unas fotos que no había subido y que merecían un espacio como tantas otras que tengo en aquí.
Resulta que ya han pasado 3 años y todavía tengo cosas para contar sobre mi experiencia en tierras niponas. Muchas cosas me he pasado de largo porque en su momento me habían parecido obvias pero después de hablar con gente que pasó por la misma experiencia me dí cuenta que no eran tan obvias.

Yoza es lo que podríamos decir “zona rural”. Como verán, a la vera del camino están las plantaciones de caña de azúcar y las veredas están extraña y cuidadosamente cuidadas.

Una vez acompañé a Masaru a comprar Dragon Fruit o Pitahaya que es un fruto de un tipo de cactus. En Okinawa hace calor suficiente la mayoría del año para que crezca este tipo de flora.

Fuimos por una de las calles que rodea a los campos y paramos al lado de un puestito parecido a un carro con algunos cajones con frutas y verduras. Estaba solo a la buena de Dios, en el medio de la nada. Mi pariente se baja del auto, mira el fruto que más le gusta, me lo pasa y deja unas monedas.
- Jeje, te va a gustar – me dice.
- Eeeh, no hay nadie cuidando el puesto.
- Ah noooo, no hay nadie.
- ¿Y a quién se le paga?
- Aaaaah, se deja la plata ahí – como si fuera lo más normal del mundo.

Me quedé pensando un rato sobre eso mientras volvíamos a casa. Ví el mismo “patrón” en otras zonas de Okinawa, como Yomitan donde vivían otros parientes que tenían huerta. Los puestos de los verduleros en las zonas rurales no son cuidados por nadie. El verdulero deja su mercadería en el puesto y se va a hacer cosas más importantes que estar todo el día bajo el sol en el medio de la nada cuidando sus verduras. Deja su mercadería al lado del camino y la gente va y elige lo que le gusta. Es muy simple, se paga por lo que uno quiere llevarse. O sea, nadie se va a robar lo que el productor puso a la venta.
¿Podremos llegar a tal punto de “urbanidad”?
Lamentablemente no tengo fotos del puestito.

Esa fue la primera vez que comí Dragon Fruit en Okinawa y me pareció una fruta insulsa comparada con nuestras manzanas y naranjas pero tenía mucha agua y ayudaba a calmar la sed justamente en un clima tan caluroso. En Okinawa se come cualquier cosa que salga de la tierra y se la aprovecha al máximo, por eso de esta fruta incluso hasta se hace helado.

Otra de las cosas que probé allí por primera vez fue caña de azúcar. Una de las primeras veces que estuve en la casa de Masaru, me llevó a su campo de cañas de azúcar y con el machete cortó una.
- Masticá, probá – mostrándome un pedazo de pulpa.
Tuve que masticar bastante la pulpa para poder extraer un poquito del líquido azucarado y me lo llevé a casa. De vuelta en casa de Masaru, estuve un buen rato tratando de extraer azúcar hasta que desistí, mis dientes no eran una prensa.

Creo que siempre va a haber algo que contar sobre Okinawa y sobre mi pariente del campo de Itoman.

Páginas relacionadas:
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Un pensamiento en “Verdulerías y campos okinawenses

Antes de darle al botón "Publicar" y mandar todo al carajo, te recomiendo que respires hondo y leas las FUQ que te iluminarán el camino :)

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