Una versión de “Kui nu hana” que eriza la piel

Buscando versiones de algunas canciones de sanshin que a mí me gustan me topé con esta versión de Eri Katayama. Una versión bien dramática y moderna de 恋ぬ花 (koi no hana = flor del amor) que me pareció impresionante y que no deben dejar escuchar.

Busqué sobre el significado de la letra de esta canción y como siempre terminé aterrizando en un blog sobre sanshin que es bastante completo y donde se analiza el significado de las canciones.

Con permiso, me tomo el atrevimiento de hacer una traducción -seguramente- inexacta especialmente en… todas las estrofas. Para arruinarlo un poco más, es una traducción del japonés al castellano y que previamente está hecha del okinawense al japonés.
En verdad solo lo hice para tratar de entender qué es lo que estaba cantando con tanto sentimiento.
Las correcciones son bienvenidas, me gustaría tener el significado lo más fiel posible.

一、庭や雪降ゆい梅や花咲ちゅい 無蔵が懐や真南風ど吹ちゅる
(niwa ya yuchi huyui ‘Nmi ya hanasachuru Nzo ga huchukuru ya mahwee du huchuru)
庭は雪が降り梅は花が咲き 貴女のふところには南風が吹く
En el jardín, la nieve cae y florecen (las flores) de ciruelo. En tu pecho sopla el viento del sur.

二、ぬがし我が庭や梅や咲かなそて毎夜鶯の通て泣くちゅが
(nugashi waganiwa ya ‘Nmi ya sakanasoti meyuru ‘uguishi nu kayuti nachuga)
どうして私の庭は梅の花がさかないのに毎夜鶯が通って鳴くのか
¿Por qué en mi jardín no florecen los ciruelos y sin embargo todas las noches el ruiseñor vuelve para cantar?

三、波の上に行ちゅみ薬師堂に行ちゅみ なりし薬師堂の裏やましやあらに
(naNmiN ni ‘ichumi yakushidoo ni ‘ichumi narish yakushidoo nu ‘uraya mashiya’arani)
波の上に行くか薬師堂に行くか 慣れた薬師堂の裏がましではないか
¿No debería ir voy a Naminoue* o al templo de Yakushi** o detrás del templo de Yakushi que ya conozco?

四、波の上の開鐘や首里の開鐘と思て里うくちやらち我肝やむさ
(naNmiN nu keejoo ya sui nu keejoo tumuti satu ‘ukuchiyarachi wachimu yanusa)
波の上の鐘を首里の鐘と思い 貴方を起こして行かせて私は後悔するよ
Lamento haberte hecho pensar que hiciste sonar las campanas de Shuri que hicieron sonar las campanas de Naminoue.

* Naminoue es un templo que hay en Naha. De no ser esa la traducción entonces podría traducirse “sobre la ola” ya que sería 「波の上」
** Yakushi es el Buda Sanador.

Referencia:
http://taru.ti-da.net/e681423.html

Después del desastre

De vez en cuando recorro las notas de The Big Picture, un blog del periódico Boston Globe.

El formato de las notas está bueno: un texto al principio contando la historia y después un conjunto de fotos con una estética impresionante y en alta resolución lo que al lector le da la impresión de estar metido en la escena.

En esta ocasión hay dos artículos sobre la vida después un año después del terremoto en costas de Miyagi que provocó un tsunami y posterior desastre nuclear.

En el primer artículo se documenta la vida de los refugiados nucleares de Fukushima.

Refugiados nucleares de Japón

En el segundo artículo hay fotos impresionantes donde se compara lo que fue y lo que es hoy un año después.

antes
Después

A partir de la segunda foto, si hacen clic podrán ver el antes y el después.

Siempre sostengo que si eso hubiese ocurrido aquí, seguiría todo hecho un desastre, esperando las millonarias licitaciones de reconstrucción que favorecería a algunos políticos mientras el gobierno estaría viendo a quién echarle la culpa, si al tsunami o a los medios de comunicación por querer generar descontento social y ser tan mala onda.
Para zafar de cualquier acusasión, el Estado pediría ser querellante por los daños percibidos.

Formato obsoleto

De vez en cuando me gusta dar vuelta por las librerías para chusmear qué hay, hojear libros y por supuesto, comprarme alguno.
Hoy pasé por el Gran Splendid para comprar unos CDs. Uno de Stevie Wonder para la Srta. V y un compilado de Collective Soul para mí. Ambos ejemplares actualmente no son muy comunes de conseguir en las disquerías de hoy día que están prácticamente fundidas.

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Collective Soul junto a bandas como Hootie & The Blowfish, The Wallflowers, Stone Temple Pilots y Tool marcaron mi adolescencia. En Santa Fe no era fácil conseguir estos discos y veo que ahora tampoco lo son.

Algún lector se preguntará para qué comprar CD si se puede bajar de Internet (legal o ilegamente). Creo que no es un pensamiento errado.
Desde el punto de vista práctico es más barato, es rápido y mucho más eficiente la bajada de un tema que nos guste -o un disco entero- y pasarlo al reproductor de MP3 que ir a comprarlo para escucharlo en un reproductor de CD.
Ni hablar de utilizar los torrents para bajar la “discography of Pirulo – FLAC – 10 gbytes”.
No es algo ajeno a mí utilizar estos medios para bajar música que no siempre termino escuchando en su totalidad.

El modelo de venta de música como iTunes o Nokia Music para bajar la canción que queramos a una calidad aceptable es todo un éxito en estas épocas de ultra-hiper-conexión a través de redes cableadas e inalámbricas.

Pero yo protesto contra ello y me refugio en las disquerías, las cuales en algún un momento fueron templos de la música (aunque todas se salvaran vendiendo CDs de cumbia).
Se me viene a la mente la compra de CDs por catálogo. Esos lugares que cuando uno iba, el dueño del negocio -si tenía confianza con uno- sacaba con orgullo una carpeta escrita a máquina donde uno podía encontrarse con tres versiones de un mismo disco. Tal disco de Metallica importado de Estados Unidos, el importado de Alemania y el de industria nacional. Siempre tenía mejor calidad de impresión el que traían de Alemania. Dependiendo de qué edición sea, venía con algún bonus track o más hojas en el librito.
A veces uno podía de encontrar ediciones de KISS que eran importadas de Japón, vaya uno a saber por qué.

La cosa es que hoy, dentro la reducida (comparada con hace años atrás) sección de música del Gran Splendid, me sentí como en mi adolescencia cuando iba y me agarraba 5 o 6 CDs para escuchar. Solo que esta vez era un poco más moderno. Pasaba el código de barra de las cajas por un lector y podía escuchar parte de la canción que estaba almacenada en una base de datos. Así estuve casi una hora.

Hace más de 15 años, escuchar música a través de la red (entiéndase por BBS) como hoy en día era cosa película de espías y la única forma de conocer artistas era escuchando la radio, yendo a las disquerías o pasándose los cds con amigos y/o conocidos.
Para la gente joven del siglo XXI, compartir/prestar discos puede sonar raro pero era una suerte de “filesharing primitivo” mezclado con red social. La diferencia es que en ese tiempo cuando uno compartía su música, lo hacía en serio porque hasta que no nos devolvieran el CD no teníamos música.

Cerca de casa hay un negocio que mantiene bien intacto ese espíritu noventoso, donde el dueño del local pela el catálogo de música a ávidos melómanos. Allí uno puede encontrar incluso hasta LP nuevos (ediciones de lujo).

En estos últimos meses cayó en evidencia que el modelo de venta de música por medios físicos digitales o analógicos está en decadencia y obsoleto. En algún momento van a ceder.
El CD viene durando un poco más que el MiniDisc pero tal vez menos que las cintas de casete.
¿Desaparecerá o terminará subiéndose al podio de los objeto de culto como los LP?

Por ahora mis artistas favoritos tienen un lugar en mi torre de CDs del living.

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