Había dejado pendiente el tema de los parques.
Hay uno que visité parcialmente por falta de tiempo y porque no estaba permitido recorrer en su totalidad.
Es el jardín imperial que está en Tokyo. Digo que no se puede recorrer en su totalidad porque una parte tiene el acceso prohibido ya que es donde mora la familia imperial.
Recorrer Tokyo sin saber japonés es una verdadera tortura. Con nuestro incipiente pero incompleto japonés pudimos arreglárnosla con el complejo sistema de subterráneos y trenes que nos llevó un par de horas entender.
Nunca habíamos estado en Tokyo así que yo calculo que perdimos casi cuatro horas dando vueltas en vez de ir directamente donde queríamos.
Entre los lugares que recorrimos, estaba el templo sintoísta Hie, jardín imperial y Akihabara. Nos había quedado en el tintero el parque Ueno.
Era septiembre y hacía mucho calor en la ciudad. El cemento de la ciudad nos estaba aplastando y nos arrastrábamos como dos babosas hasta que nos encontramos con el mismo, el inmenso jardín imperial con sus extensos jardines.







