Retomando mi relato de las vacaciones: Antes de partir a San Rafael dimos vueltas por la ciudad visitando los puntos que nos habían marcado en el plano.
Como hicimos todo a pie no nos alcanzó para visitar todo, pero cubrimos bastante.
El primer punto fue el Cerro La Gloria.
Para llegar a la cima, primero pasamos por el zoológico. Habíamos recorrido una distancia grande bajo el abrasante sol mendocino y nos obligó a hacer una parada técnica en el mismo. De por sí no me agradan mucho los zoológicos porque no me gusta ver animales salvajes en cautiverio. Pero viendo que el zoológico parecía grande, supuse que las comodidades para los animales también. Así que decidimos darle una chance de estar equivocados y entramos.
La primera impresión que nos dió, fue la de un zoológico abandonado. Mucha basura dando vuelta (y la gente es sucia), animales descuidados como un oso polar en un habitáculo de 3 x 3 de cemento y con un charco de agua podrida. Algunas aves rapaces en jaulas de tamaños muy parecido. Por contrapartida, las cabras tenían espacios más que muy grandes para desplazarse.
El colmo fue ver animales que se habían escapado de sus jaulas, como un grupo de monos que ya estaban muy duchos a la hora de tomar gaseosa en botellas plásticas que encontraban en los tachos de basura.
Nos dió mucha tristeza y no veíamos la hora de terminar tan cruel recorrido, tanto desinterés por parte del zoológico y del público. Mientras caminábamos me sentí culpable por financiar la penosa supervivencia de estos bichos.







