Hielo

En esta oficina tengo material para rato.
Por suerte ya se está terminando el día.

Coty 1: Voy a poner Coldplay para escuchar.
Coty 2: ¿Vas a poner Yellow?
Coty 1: ¿Iélou?
- ¡Hielo! – grita un enervado empleado solo para molestar y confundir más a las Cotys.
Coty 1 pone Yellow versión acústica.
Coty 2: ¿Qué es ésto? ¿qué es esa versión rara? – refiriéndose a una versión acústica.
Coty 1: ¿Cuál es Iélou? (¿estamos todos locos?)
- ¡Ésta canción! – grita otra enervada empleada podrida de escuchar tantas pelotudeces juntas. Sin embargo ella es otra máquina de decir boludeces.

Tal vez no se entienda mucho, pero seguro me entienden a mí. Esto es un suplicio.

National Geographic: Un mundo nuevo para mí

Contrataron a una nueva chica de recursos humanos (con 5 años de experiencia) porque Coty estaba monopolizando todo el bolu-protagonismo. La llamaremos Coty 2.

De repente se escucha exclamar a Coty 2:

“¡Ay! estoy choca chocha con el Ctrl + X y Ctrl + V. es como un mundo nuevo para mí.”

¡Plop! (como Condorito)

Casi todos los empleados de La Empresa no son de Buenos Aires sino de alrededores y la pregunta fue:
- ¿De dónde sos?
- De Palermo.
… yo creo que se esfuerza.

Y después el médico dice que no me stresse para que no me caiga mal la comida.

Lenguaje corporativo

Caso real:
Diálogo escuchado en uno de los tantos “call”
- “¿podés hablar o estás en meeting? Porque necesito un advice para el workshop. A ver si podemos hacer un synchronization”

Pero por qué no te guosheás el reverendo ojete.

Boluda Total II

Esto ocurre en alguna oficina en la ciudad de Buenos Aires, Capital Federal del Territorio Nacional del Pancho y la Coca.
Pongamos un nombre a nuestra actriz principal: Coty, la junior de RRHH de La Empresa.

Viene Coty con una pila de CV rechazados y le dice al jefe de sistemas:
- Raúl, mirá, ninguno de estos chicos me convence.
- ¿Pero todos esos y ninguno te convence, qué pasa con éste? A mí me parece que tiene un buen perfil técnico.
- Es que no me parece muy simpático o que tenga “empuje”.
- ¿Qué? ¿Simpático? ¡Yo necesito gente que solucione problemas, vos estás buscando mal! No necesito funcionales, los funcionales trabajan en directo con el cliente yo necesito TÉCNICOS que resuelvan problemas. ¿Qué buscás? ¡Arreglame una entrevista con este chico! ¡Por favor!

Estoy generalizando pero lamentablemente la gente que estudia RRHH es la que antiguamente estudiaba maestra jardinera porque dieron cuenta que RRHH permitía tener un mejor sueldo.
Debería ser un laburo importante porque están a cargo del ingreso de gente que realmente sea útil a la empresa pero pareciera que a la gente que estudia (o la que enseña) esta carrera no le da la cabeza o no tienen el suficiente sentido común para darse cuenta que no existen fórmulas o tablitas a la hora de seleccionar personal. No todos los ambientes laborales son iguales y no todos los perfiles son iguales.

Doy un ejemplo, supongamos yo fuera el típico analista en RRHH, seguramente elegiría a alguien para dirigir una obra de ingeniería sólo porque usa palabras elocuentes, es simpático y porque dice lo que yo quiero escuchar.
Y lamentablemente eso es lo que hacemos todos los que vamos a entrevistas laborales, decimos lo que selectora de RRHH quiere escuchar y cuando vamos a la entrevista técnica es cuando nos sinceramos y hablamos de igual a igual con el que nos entrevista, generalmente un gerente o jefe que tienen idea de los aspectos técnicos de la carrera. Los pingos se ven en la cancha.

Es que la gente de RRHH es tan soberbia que piensa que sabe todo y los empleados, por tener otra formación no saben nada de selección de personal cuando en verdad los empleados son los que están en constante contacto con los problemas técnicos y a veces con los clientes.
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Kit de reducción de estrés

En este loco mundo capitalista y globalizado que nos toca vivir, no nos es fácil mantener la cordura y los pies(es) sobre la tierra, más si uno trabaja en lugares donde se manejan números.

Muchos seguro, se irán a dormir y en la cabeza les darán vueltas números y cálculos y no se cuántas porquerías. Esto no es sano, no se puede descansar bien y no se puede disfrutar la vida. Por suerte en mi caso, una vez que paso la puerta de la oficina al final de la jornada laboral, es como si me hicieran un lavaje de cerebro: automáticamente olvido de todo lo que había hecho (por suerte) y al día siguiente cuando me siento frente a la computadora me quedo un buen rato pensando qué es lo que había hecho el día anterior para retomar el trabajo.

Pero para los desafortunados que no lo pueden hacer y tratan de recurrir a las pastillas, hay una solución más natural (y no es el Armonil).
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Mirá lo que me cuelgaaaaaaa

- Y bueno. Hoy tengo que hablar con la gente de Miami por el tema de Cisco – es lo que a mi derecha le dijo un viejo a otro mientras boludeaba con su iPhone y a mi izquierda había una chica también boludeando pero con su Blackbery.
Conversaciones y situaciones como ésta son las que estoy comenzando a experimentar en el ascensor del edificio donde estoy trabajando ahora.
Veintiseis pisos de conversaciones y acciones ajenas a mí.

Sí, yo soy yo y me voy a trabajar de jeans y zapatillas cuando todos van de saco y corbata, pantalón negro, peinado “lamida de vaca” (peinado flogger) y la tarjetita colgando de algún lugar.

Esta es la realidad que se vive en la zona de Retiro-Puerto Madero. Tan irreal y tan alejada de lo que vive el país.

Como si fuera todo un éxito pertenecer al sistema laboral esclavista en el que vivimos inmersos.
En este mundo de consultoras, perdón… de “consulting” y de holdings. Ser consultor o profesional no es más que ser un esclavo capacitado.
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¡Feliz cumpleaños a mí!

Hoy es viernes (¡por suerte es viernes!) y también es mi aniversario trabajando en mi actual empresa. Un año ininterrumpido de trabajo. Ya se torna aburrido eh. Increíble pero real, he batido mi record de duración en un empleo. Me debo estar volviendo más conservador o rutinario. :-?

La respuesta radica en: El departamento que me sale más caro que hijo bobo. :(

A pedido del Sr. D. puse esta foto que refleja el momento en el que pedí mi merecido aumento.
“¡Ahora no vas a saber en qué gastarla!” me dijo sonriente mi empleador. :-?
cric cric
… Sí sí, yo también pensé en esa/su madre.

Kana pidiendo aumento

Siesta

Bolu-descubrimiento para reflexionar el fin de semana.

DESTACADAS de Clarín:

Crece en el mundo la tendencia a dormir la siesta en el trabajo
Es porque la ciencia probó que es buena para la salud y a las empresas les interesa que sus empleados aumenten la productividad. En EE.UU. y Japón muchas compañías ya acondicionaron lugares especiales.

¿Acaso hay que ser científico para saber eso? Los santafesinos (y más los santiagueños) lo sabemos de hace rato y sin tener un estudio previo. :cool:

Tengo la suerte de vivir a la vuelta de la oficina y las veces que volví al departamento y con apenas dormir 15 minutos bastó para levantarme renovado y para seguir trabajando.
Si tuviera mi propio “box” en la oficina, no tendría ningún problema en dormirme sobre el escritorio.